Diablo® III

Características

  • Defensor Nato

    Más que cualquier otro héroe de Santuario, los guerreros divinos se mantienen firmes contra asaltos interminables. Protegen a sus aliados (y avivan su Ira) obligando a sus enemigos a enfrentarles en combate. Al verse rodeados se vuelven mucho más difíciles de eliminar, pues sanan sus heridas, bloquean impactos y devuelven el daño a quienes se estrellan contra sus defensas de hierro.
  • Furia Celestial

    Los cielos mismos castigan a los enemigos del guerrero divino. Su Ira desciende sobre los esbirros de los Infiernos Ardientes, descargando relámpagos, rodéandoles de llamas purificadoras, o ejecutándoles con armas celestiales invocadas.
  • Leyes

    Los guerreros divinos irradian valor y dedicación, consolidando así la realidad que defienden. Cuando proclaman la ley se les confiere una breve oleada de energía, así como beneficios a largo plazo: golpes más veloces, resistencia a los elementos o sanación presta. Estos efectos perdurarán mientras continúe la marcha de la cruzada.
  • Inexorable

    Es natural que el mal huya del poderío del guerrero divino, pero inútil. Con corceles invocados, asaltos aéreos y la capacidad de cargar hacia la lucha, estos combatientes son implacables en la persecución de sus enemigos. Pueden inmovilizarlos o cegarlos con facilidad, lo que asegura que huir de la justicia sea algo imposible.

Recurso: Ira

Los guerreros divinos dominan el campo de batalla a través de propósito puro. La Luz celestial y la santidad de su misión confieren Ira a sus brutales ataques.

Conforme se preparan para la lucha, la Ira de estos guerreros divinos aumenta de manera lenta pero constante y estalla cuando aniquilan a sus adversarios. Al hervir la Ira de un guerrero divino, éste se vuelve un adversario muy peligroso, pues se ve bendecido con piel de hierro, le rodean llamas purificadoras, despedaza al enemigo con radiantes descargas de luz y vuelve a la vida aún después de ser derrotado.

Los guerreros divinos experimentados hallan modos de incrementar su Ira por medios distintos al combate. Sus diversas habilidades le permiten recuperar recursos al bloquear ataques, sufrir heridas severas o al verse rodeado por demonios.

Los guerreros divinos son inquebrantables campeones de la fe y de la ley. Estas fortalezas vivientes utilizan armadura impenetrable y escudos imponentes para aniquilar a las huestes del enemigo; dejando a su paso cadáveres demoníacos humeantes.

El fragor de la batalla es implacable pero los guerreros divinos marchan sin dudar, valiéndose de magia sagrada y armadura pesada para garantizar la victoria. Un guerrero divino bien entrenado es capaz de desviar ataques por completo, haciendo caso omiso de embates que aniquilarían a combatientes menos diestros. De ser necesario, pueden sacrificar velocidad y movilidad para obtener resistencia increíble.

Sus pesados manguales y sólidos escudos son perfectos para el combate melé, pero los guerreros divinos no se limitan a extinguir al mal a corta distancia. En batalla les siguen fuego y luz cegadora, capaz de aniquilar a todos aquellos que intenten escapar de su juicio.

Trasfondo

“La cruzada llama, así que marcho.”

Los líderes de la armoniosa religión Zakarum buscaron encerrar a Mefisto, Señor del Odio, bajo el templo de Travincal para que no pudiera torcer los corazones de la humanidad nunca más.

Fallaron.

No fue la primera vez que la decadencia se hizo patente en Zakarum. Doscientos años antes, el clérigo Akkhan notó corrupción en el corazón de su fe y envió a sus acólitos en una grandiosa misión para purificarla. Los “guerreros divinos” de Akkhan eran reclutas jóvenes, seleccionados por su honor y bondad, entrenados en el uso de armas y magia sagrada, aunque su característica más importante era la devoción inquebrantable hacia el deber.

En la actualidad, esta búsqueda de pureza ha aumentado su alcance. Las endebles tácticas de “contención” proporcionan al mal múltiples oportunidades de prosperar, razón por la cual los guerreros divinos errantes —generalmente un maestro y un aprendiz— destruyen con regularidad a los demonios de Santuario. Algunos luchan en nombre de la rectitud, mientras que otros albergan la esperanza de que sus victorias puedan, algún día, acabar con la corrupción de Zakarum. Al morir el maestro de un guerrero divino, su aprendiz toma sus armas e identidad… y la cruzada continúa aun más allá de la muerte.

Lee la historia corta

Armamento

Los guerreros divinos requieren entrenamiento extraordinario para esgrimir sus escudos, pues éstos son más que simple protección; son armas que lanzan como jabalinas o arietes que aturden a sus adversarios. También aprenden a blandir crueles manguales: trozos de acero sólido con púas que penden de pesadas cadenas. Asimismo, los guerreros divinos veteranos aprenden a sostener una gigantesca arma de dos manos con sólo un puño acorazado, o a blandir un arma de una mano con velocidad increíble.

Progresión de armadura

El armamento de los guerreros divinos neófitos es suficiente para recorrer el mundo. La iconografía de Zakarum muestra su herencia de manera prominente y ofrece tanta protección como haría cualquier bandera o estandarte.
Los guerreros divinos que han pasado tiempo en los campos de batalla visten trajes metálicos más pesados que protegen las áreas vulnerables de sus cuerpos, objetivos muy atractivos para los colmillos demoníacos.
El legendario guerrero divino, ataviado en armadura titánica y vestiduras cuidadosamente seleccionadas, está enfundado en acero de pies a cabeza. Sus vidas representan peligro diario y se visten de manera apropiada.

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