StarCraft® II

Las cicatrices de Graven Hill, así como su larga lista de contactos en el mercado negro, disfrazan el hecho de que creció protegido —y en un entorno relativamente estable— en Umoja. Durante su juventud se esperaba que se convirtiera en político al igual que sus padres, pero Graven consideraba la política frustrante y carente de sentido.

Con el advenimiento de la Guerra de Gremios entre la Coalición Kelmoriana y la Confederación Terran, Graven obtuvo un indulto de su mundano destino. Para orgullo de sus padres, quienes se oponían a la Confederación, Graven decidió luchar a favor de los Kelmorianos junto a otros combatientes extraoficiales de Umoja. Aunque la mayoría de los voluntarios se deleitaban ante la oportunidad de luchar contra la Confederación, los motivos de Graven distaban mucho de ser políticos. Éste había obtenido un contrato con un grupo de mercenarios para proteger puestos mineros valiosos que pertenecían a los Kelmorianos.

Durante el conflicto Graven se hizo amigo de Remy Harris, uno de sus compañeros mercenarios, y, poco después, ambos decidieron aceptar un contrato de la Confederación, que era mucho más jugoso. El hecho de que Graven le debía lealtad a un gobierno que se oponía a la Confederación no fue suficiente para disuadirle. La guerra se había convertido en un trabajo y poco importaba quiénes eran sus empleadores; siempre y cuando pagaran totales y por adelantado. Poco después de que terminó la Guerra de Gremios, Graven y Remy fundaron su propio equipo de mercenarios. Cuando los rebeldes de los Hijos de Korhal redoblaron esfuerzos en su lucha contra la Confederación, estos dos hombres proporcionaron matones a sueldo a ambos bandos del conflicto para maximizar sus ganancias. Este peligroso juego se tornó negro cuando fuerzas Confederadas capturaron a un grupo de rebeldes apoyados por mercenarios y descubrieron para quién trabajaban. Como Graven y Remy eran cómplices de los rebeldes, los Confederados atacaron la casa matriz de su negocio. Remy murió en el asalto pero Graven logró escapar hacia Umoja.

Al regresar a casa descubrió que su familia, con la cual no había tenido contacto desde la Guerra de Gremios, lo había desheredado. Se corrió la voz de los servicios que prestó a la Confederación como mercenario durante la Guerra de Gremios y la rebelión en curso de los Hijos de Korhal. Pese a que tales actos no tuvieron repercusiones legales, se encontró aislado. Esta experiencia afectó profundamente a Graven, mas no dejó su profesión. Sólo conocía la labor de mercenario y, es necesario reconocer que, era lo único que disfrutaba hacer.

Para cuando se desplomó la Confederación en el año 2500, Graven se encontraba dirigiendo un nuevo equipo de mercenarios en el Puerto del Muerto, un refugio para matones a sueldo y productos del mercado negro. Con el paso del tiempo comenzó a mostrar gran interés por los Rebeldes de Raynor y su insurgencia contra el nuevo Dominio Terran; un régimen opresivo similar a la Confederación. Para sorpresa de sus compañeros mercenarios, Graven contactó a Jim Raynor, líder de los Rebeldes, y se unió a ellos para proporcionarles acceso exclusivo a su red de tropas a sueldo.

En la actualidad, Graven ya forma parte del mobiliario del Hiperión —la nave insignia de los Rebeldes— y conserva la actitud intimidante que cualquiera esperaría de un mercenario de profesión. Por otra parte, no tiene reparo alguno en recordar a sus aliados que si no pagan la cuenta, se llevará a sus mercenarios a otro lado. Aunque Graven nunca lo admitiría, algunos de los insurgentes especulan que su presencia entre los Rebeldes le da la oportunidad de revivir las batallas de antaño; si bien esta vez ha elegido un bando y se encuentra luchando por algo mucho más sustancioso que simples créditos.

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