StarCraft® II

Jim Raynor era un mariscal Confederado en Mar Sara cuando los zerg invadieron ese mundo por primera vez. Pese a que luchó valientemente contra los agresores alienígenas, salvando muchas vidas en el proceso, fue arrestado por las fuerzas de la Confederación bajo el pretexto de haber destruido propiedad Confederada en la Estación Remota. Después de ser liberado por los Hijos de Korhal de Arcturus Mengsk, un grupo revolucionario que se oponía a la Confederación, Raynor decidió luchar con ellos.

Los deseos de poder de Mengsk, así como su creciente falta de escrúpulos, pronto comenzaron a incomodar a Raynor. Actos como la traición de Sarah Kerrigan y la despiadada manipulación de los zerg para atacar mundos Confederados, convencieron a Raynor de que Mengsk no era mejor que los opresores que buscaba derrocar. Raynor dirigió una revuelta entre las filas de los Hijos de Korhal y tomó el Hiperión, la nave insignia de Mengsk, así como una pequeña flota de naves. Al intentar rescatar a Kerrigan en Char, el planeta zerg, Raynor se encontró con un grupo de protoss y se ganó el respeto del valeroso Ejecutor Tassadar. Gracias a su sincera honestidad le fue posible forjar un vínculo entre Tassadar y el templario oscuro Zeratul.


“Puede que no sea mañana querida y quizá no suceda con la ayuda de un ejército. Pero te aseguro que yo soy el hombre que va a matarte un día. Nos estamos viendo.”


Raynor y sus tropas lucharon junto a los protoss en diversas campañas y jugaron un papel importante en la lucha contra la posterior incursión de la Junta de la Tierra Unida. En un giro del destino, Raynor terminó como aliado temporal de Arcturus Mengsk y la Reina de las Cuchillas, el ser en el que la Mente Suprema de los zerg convirtió a Sarah Kerrigan. Aunque estos dos tiranos lucharon contra un enemigo en común, sólo era cuestión de tiempo para que la endeble alianza se colapsara. Al final, fue Kerrigan quien traicionó a sus aliados; lanzando el primer golpe. Muchos de los camaradas de Jim Raynor murieron ese día.


Raynor logró escapar a la masacre y juró que se vengaría. Aun así, sus oportunidades de obtener la victoria contra la totalidad del Enjambre y los formidables poderes psiónicos de la Reina de las Cuchillas son muy pequeñas. Finalmente, exhausto y desilusionado, Raynor regresó al espacio terran para dirigir un movimiento de resistencia contra el creciente poder del Dominio Terran de Arcturus Mengsk. Los años no han sido benignos para esta lucha, ya que Mengsk ha utilizado sus armas más poderosas: la oratoria, los medios de comunicación y la propaganda para marginalizar los esfuerzos de Raynor.


Los Rebeldes de Raynor siguen siendo el enemigo público número uno del Dominio Terran y Mengsk considera la existencia de Raynor como un desafío constante a su autoridad. Sin embargo, también está consciente de que puede crear un mártir si lo manda matar, así que ha tomado medidas para que Raynor y sus aliados se encuentren siempre bajo presión; negándoles cualquier respiro u oportunidad de recuperarse.


Años de lucha contra los recursos inagotables del Dominio han mermado a las tropas de Raynor hasta convertirlas en sombras de lo que alguna vez fueron. Raynor ha tenido que trabajar como mercenario con el fin de obtener fondos suficientes para efectuar reparaciones y reabastecerse a corto plazo. Mantener a su grupo activo significará la necesidad de futuros contratos como mercenario; la libertad no es gratis.


Actualmente Raynor parece estar perdiendo la fe, bebe en exceso y se culpa a sí mismo por lo que le sucedió a Kerrigan. Su odio por Arcturus Mengsk se ha convertido en una herida infectada. Matt Horner, su primer oficial, aún cree en él y en la revolución, pese a que algunas de las dudas de Raynor se han extendido a la tripulación. Horner ha hecho muchas cosas para mantener todo a punto, siempre con la certeza de que el heroísmo innato de Raynor resurgirá para guiar a los rebeldes a la victoria.


Raynor es un buen líder y un estratega excelente aunque carece de entrenamiento o trasfondo formal. Obtuvo todo su conocimiento a través de la experiencia, así que no se ve limitado por las nociones preconcebidas que plantean los “libros de texto” con respecto a lo que es correcto o incorrecto. Por lo general, Raynor no traza muchos planes, pero tiene una capacidad de improvisación excelente y puede cambiar el curso de cualquier situación usando todo lo que tenga a la mano.


También es un hombre con un pasado turbulento, socio conocido del notorio convicto Tychus Findlay; individuo con el que sirvió en los “Demonios Celestiales”, el Batallón 321 de los Rangers Coloniales, durante las últimas etapas de la Guerra de Gremios entre la Confederación y la Coalición Kelmoriana. Raynor y Findlay se conocieron en Fort Howe, en el planeta Turaxis II, una vez que Findlay terminó una sentencia de tres meses en una institución correccional militar por agresión en contra de un oficial.


“Supongo que no serías un Confederado si no fueras un completo dolor de muelas.”


Durante la última fase de la Guerra de Gremios, se acusó a Raynor y a Findlay de cometer homicidio imprudencial durante una fatídica misión en Turaxis II. Por su parte, éstos sabían que sus superiores tenían la culpa del desastroso desenlace de la operación, así como de las muertes resultantes. Ambos hombres desertaron poco después, conscientes de que no recibirían un juicio justo si esto implicaba mancillar la reputación de los oficiales Confederados que se encontraban al mando. El dúo se dedicó a desempeñar actividades ilícitas hasta que Tychus fue capturado por la policía Confederada y sentenciado a cadena perpetua en una prisión criogénica. No se sabe exactamente cómo fue que Raynor logró evadir el destino de Tychus y obtener un puesto como Mariscal en Mar Sara.

Años luego, Arcturus Mengsk liberó y contrató a Tychus para traicionar a los Rebeldes de Raynor. Tychos luchó junto con Raynor en una misión para salvar a Kerrigan de los zerg. Durante la batalla final en Char, los Terran usaron un artefacto Xel’naga para purificar el área —y a Kerrigan— de influencia zerg. Tychus, bajo las órdenes de Mengsk, trató de asesinar a la debilitada Kerrigan, pero Raynor protegió a Kerrigan y puso fin al ex-convicto.


Cuando su plan para asesinar a Kerrigan fracasó, Mengsk envió fuerzas del Dominio para atrapar a Raynor, separándolo de sus aliados. Kerrigan logró escapar, pero Mengsk transmitió un mensaje falso anunciando la muerte de Raynor. Escuchando estas noticias, Kerrigan se obsesionó con la venganza, y utilizó el remanente de sus poderes psiónicos para tomar el control de un pequeño grupo de zerg. Kerrigan viajó al planeta Zerus, en donde renació como la Reina de las Cuchillas Primigenia; un ser de inmenso poder.


Luego de aniquilar varias fortalezas del Dominio, Kerrigan descubrió que Raynor aún estaba vivo, y logró rescatarlo. Juntos, acabaron con Mengsk, y su dominio sobre los Terran. Con su enemigo principal derrotado, y la mente de Kerrigan finalmente libre, Raynor ahora prepara sus Rebeldes en contra de la llegada de Amon.


Raynor is also a man with a past. He is a known associate of notorious convict Tychus Findlay; the pair of them served together in the 321st Colonial Rangers Battalion “Heaven’s Devils” toward the end of the Confederacy/Kel-Morian Guild Wars. Raynor and Findlay first met in Fort Howe on Turaxis II after Findlay had finished a three-month stint in a military correctional facility for assaulting a ranking officer.


“Guess you wouldn’t be a Confederate if you weren’t a complete pain in the ass.”


In the last phase of the Guild Wars, Raynor and Findlay were accused of committing manslaughter during an ill-fated mission on Turaxis II. For their part, Raynor and Findlay knew that their superiors were to blame for the operation’s disastrous failure and resulting deaths. The two men fled from the military soon after, well aware that they would never receive a fair trial if it meant tarnishing the reputation of Confederate commanding officers. The pair remained outlaws together for years until Tychus was captured by Confederate law enforcement and sentenced to life in cryogenic incarceration. Exactly how Raynor managed to avoid Findlay’s fate and land a job as a marshal on Mar Sara is unknown.


Years later, Arcturus Mengsk freed Tychus and hired him to betray Raynor’s Raiders. Tychus fought by Raynor’s side on a mission to save Kerrigan from the zerg. During the final battle on Char, the Terran used a Xel’naga device to cleanse the area—and Kerrigan herself—of zerg influence. Tychus, under Mengsk’s orders, attempted to assassinate a weakened Kerrigan, but Raynor shielded her from the attack and killed the ex-convict.


When his plan to assassinate Kerrigan failed, Mengsk sent Dominion forces after Raynor, cutting him off from his allies. Kerrigan managed to escape, but Mengsk broadcast a fraudulent message announcing the death of Raynor. Kerrigan became obsessed with revenge, and used what remained of her psionic powers to take control of a handful of zerg. She journeyed to the planet Zerus, where she was reborn as the Primal Queen of Blades—a being of immense power.


Kerrigan, after annihilating many Dominion strongholds, learned that Raynor was still alive and rescued him. Together, they ended Mengsk’s life, and his control over Terran space. With his foremost enemy defeated, and Kerrigan’s mind freed, Raynor now readies his forces against the coming of the fallen Xel’naga.


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