StarCraft® II

Ningún humano ha tenido una relación tan íntimamente ligada al complejo destino de los terran, los protoss y los zerg como Sarah Kerrigan. Poderosas facultades psiónicas, valor incomparable, afilados instintos tácticos y entrenamiento letal en combate cuerpo a cuerpo y armamento balístico, permitieron a Kerrigan destacar en el programa de fantasmas de la Confederación.

Fuerzas oscuras se juntaron para ponerla bajo el control de la Mente Suprema de los zerg, sin embargo, el mismo valor y tenacidad que mostró como fantasma, y posteriormente como rebelde contra la Confederación, la llevaron a dominar a la especie alienígena. Actualmente, ella posee las riendas del Enjambre y tiene bajo su mando a un innumerable ejército de criaturas monstruosas, listas para extinguir a la humanidad del sector Koprulu.


Sarah Louise Kerrigan descubrió la potencia de sus facultades psiónicas latentes cuando era una niña pequeña. Un destello de ira infantil contra sus padres tuvo como resultado una hemorragia cerebral masiva y, con ella, la espantosa muerte de su madre. Su padre sólo repetiría una frase una y otra vez durante los próximos años: “ví como su cabeza estalló en pedazos”. Este horrible suceso reveló sus poderes ante la Confederación y Kerrigan rápidamente se convirtió en el centro de atención de su recién creado programa de fantasmas. Como alcanzó cifras nunca antes vistas en los exámenes de evaluación psiónica, sus facultades requirieron un reajuste total del sistema de calificación para que fuera posible medirlas adecuadamente. Le arrancaron los vestigios de su humanidad y Kerrigan fue designada como el fantasma número 24601.


Luego de graduarse del programa de fantasmas, se convirtió en una asesina imparable al servicio del corrupto gobierno Confederado. Con el asesinato del senador independiente Angus Mengsk, llamó la atención de Arcturus, su ambicioso hijo. Al principio éste deseaba vengarse de Kerrigan por la muerte de su padre, pero pronto se dio cuenta de que le sería más útil como arma contra la Confederación. Luego de rescatarla de una instalación experimental clandestina, le quitó el inhibidor neural y aludió a sus recuerdos recuperados para ponerla en contra del gobierno que había abusado de ella. Kerrigan y Mengsk se hicieron aliados.


Kerrigan llevaba a cabo una misión en Antiga Prime cuando conoció a Jim Raynor, ex-Mariscal Confederado y nuevo recluta de los Hijos de Korhal. Al principio éste no aprobó sus letales métodos para lidiar con la Confederación, pero el conflicto entre ambos pronto se convirtió en respeto mutuo, admiración y… algo más. Kerrigan y Raynor efectuaron varias misiones secretas juntos antes de que el movimiento revolucionario de Mengsk los condujera a Tarsonis. Ella, pese a su ausencia de susceptibilidad, se sintió indignada al enterarse de lo que Arcturus había planeado para el mundo capital de la Confederación; colocar emisores psiónicos para atraer a los zerg a uno de los planetas más densamente poblados del sector. Esto resultaría en la muerte de casi todo ente viviente en Tarsonis. Kerrigan expresó su desacuerdo, pero cumplió lealmente su misión de proteger los nidos zerg de los protoss, un nuevo y misterioso enemigo alienígena. Mengsk se aprovecharía de esa lealtad, abandonándola a su suerte en Tarsonis cuando terminó la misión. No podía correr el riesgo de tener suelta un arma de su calibre a la sombra de su gobierno y no pudo resistir tomar un sorbo de la venganza que deseaba desde hace mucho. Su traición enfureció a Raynor, quien abandonó la revolución jurando venganza.


Arcturus Mengsk no tenía idea de que acababa de proporcionar un arma a los zerg, la cual sería usada en su contra.


La Mente Suprema de los zerg sintió los formidables poderes psiónicos de Kerrigan y buscó incorporar esta nueva arma al Enjambre. Haciendo alarde de la potencia evolutiva de sus facultades genéticas, la Mente Suprema convirtió a Kerrigan en una combinación imparable de facultades psiónicas y letalidad biológica; creando así a la Reina de las Cuchillas.


Para no limitar la brillantez estratégica e intelectual de Kerrigan, la Mente Suprema le dejó cierto nivel de voluntad individual distinta de la de sus cerebrados. Fue gracias a esta libertad que pudo perseguir sus ambiciones y, al poco tiempo, la Reina de las Cuchillas conquistó a los cerebrados y asumió el control total del Enjambre cuando la Mente suprema fue asesinada.


Ahora Kerrigan dirige a los zerg hacia un futuro desconocido. Las profecías antiguas predijeron su llegada, aunque su significado es vago. Sin embargo, que no quede duda, billones de vidas se encuentran ligadas al destino de Sarah Kerrigan.

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