En las manos correctas, las palabras son poderosas herramientas de cambio. Pueden incitar revoluciones e incorporar ideas nuevas y audaces que den forma a las creencias de generaciones futuras. Como aprendió Valerian Mengsk, las palabras pueden cambiar para siempre el curso de la vida de una persona.

Fueron tres palabras las que marcaron a Valerian poco después de que conoció a su padre, Arcturus. Durante los siete años posteriores a su nacimiento, Valerian tuvo una existencia resguardada e idílica en Umoja con su madre, Juliana Pasteur. Arcturus, quien tenía poco de haberse enterado de la existencia de su hijo, no tenía buen concepto de nada de lo que hacía Valerian; desde los libros que leía hasta su falta de facultades físicas. En privado, Arcturus le dijo a Juliana que estaba criando un “ratón de biblioteca debilucho y afeminado”. Cuando estas dolorosas palabras fueron repetidas ante Valerian, éste juró que haría lo necesario para que nadie, ni siquiera su padre, pudiera pensar nuevamente de él así.


En los años siguientes, Valerian se dedicó al acondicionamiento físico, al entrenamiento con armas y a los estudios académicos; pese a que su padre no se encontrara a su lado. Arcturus estaba lejos, dirigiendo su rebelión contra la Confederación y disponía de poco tiempo para ver a su hijo en persona. Valerian y su madre vivían huyendo, yendo de escondite en escondite para evadir a los asesinos Confederados. Mucho de lo que Valerian escuchó acerca de los actos de su padre durante tal periodo provino de las transmisiones de la Red Universal de Noticias. Estos reportes se encontraban sazonados con propaganda Confederada, pero Valerian estaba consciente de que no podía creer en todo lo que escuchara.


Conforme se aproximaba su cumpleaños número 21, la vida de Valerian y el mundo a su alrededor cambió: Juliana murió de cáncer, la Confederación fue derrotada y Arcturus se convirtió en el emperador del Dominio Terran. Después del funeral de Juliana, Arcturus expresó orgullo acerca del hombre valiente e inteligente en el que se había convertido su hijo. Había llegado el momento para que Valerian se uniera a su padre en el Dominio.


Muchas cosas cambiaron desde que Valerian asumió su papel de heredero natural del Dominio, sin embargo, aún conserva una de las pasiones de su infancia, la arqueología. Cuando niño, pasaba horas excavando cada día, buscando reliquias alienígenas que nunca estuvieron ahí. Actualmente, Valerian emplea los extensos recursos del Dominio para registrar el sector Koprulu en busca de artefactos reales; principalmente aquellos que pertenecieron a la misteriosa civilización xel’naga.


Arcturus no comparte la obsesión de Valerian con la arqueología y, de cierto modo, la relación entre ambos hombres sigue siendo tensa. Valerian respeta a Arcturus, pero no siempre está de acuerdo con sus tácticas ni considera a los enemigos de su padre, como el luchador por la libertad Jim Raynor, como propios. Pese a que Valerian posee la falta de piedad de su padre y el inquebrantable deseo de alcanzar el éxito, también personifica la bondad y compasión de su difunta madre. Sólo el tiempo dirá si conservará su individualidad y valores o quedará atrapado en la larga sombra de su padre.

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