StarCraft® II

Una historia corta por

Cameron Dayton

¿Por qué pedí que vinieras a reunirte conmigo bajo la luna llena, joven?

No sé, Maestro. ¿Es por la luz? Saalok brilla esta noche.

Rondas la respuesta, Teredal. La luna llena, ella remeda el símbolo de nuestra orden. La Esfera zelote es un signo de pureza, de concentración y de razón. Su forma se nos graba en el corazón cuando hacemos nuestros votos.

No sabía que el símbolo era por la luna.

Hasta el más diminuto de los arcos llena la circunferencia mayor, y tienes mucho por aprender. Pero, por ahora, todo lo que necesitas saber es que Saalok es sagrada para la orden de los zelot. Desde los tiempos antes del tiempo, los guardianes de Aiur construyen su vida en torno a la disciplina que enseña la luna.

¿Enseña? Pero... es nada más una luna.

¿Sabías que la luna de Aiur es única entre las estrellas?

Perdóneme, Maestro. ¿Cómo puede ser? Los protoss estuvieron en muchos planetas y vieron muchísimas lunas. Algunas incluso más grandes o más brillantes o...

Lo extraordinario no siempre depende de tener más o menos de algo, Teredal. A veces, lo extraordinario se encuentra en la plenitud. En la plenitud. Saalok es extraordinaria por su perfección. Matemáticamente, es una esfera casi perfecta y eso la hace única en todo el cosmos. No es casualidad que haya sido una luna como esta la que se decidió colocar sobre nuestro mundo. No es casualidad que nuestro pueblo haya observado su pureza en busca de orientación y claridad durante las eras más oscuras de la historia.

Dice que alguien decidió colocarla. ¿Quién?

Hay algunas preguntas que no tienen respuesta, y algunas preguntas recibirán respuesta en la plenitud del tiempo. Pero la pureza, la luz y el orden son los frutos de la inteligencia, Teredal. La inteligencia calma el rugido bestial del caos. La inteligencia canaliza el ruido, lo transforma en armonía.

Esa idea se encuentra en el centro de todo lo que para nosotros es sagrado y ha sido el núcleo de todas tus lecciones... desde la concentración mental que necesitas para encender tu espada psiónica, hasta el pensamiento cristalino que has entretejido en esta armadura consagrada.

Ahora, ¿crees que te he convocado aquí solo para conversar sobre la luna?

Eeh... No, Maestro, no. Tenía la esperanza de que quisiera comenzar mi iniciación.

Rondas la respuesta, Teredal. Ven, párate frente a mí. Es hora de que hagas lo primeros votos de tu orden.

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