Una historia corta por

Alex Irvine

Ottmar Drenthe miraba las reseñas de su último proyecto y se enfurecía con la idiotez de la élite de críticos del Dominio cuando su agente lo llamó y le sugirió que tal vez lo que necesitaban era algo diferente.

—¿Diferente cómo? —respondió Drenthe con bronca—. Soy Drenthe. Yo hago los holovideos que hace Drenthe.

"—Claro, absolutamente —dijo su agente—. Pero tengo una oferta que tal vez te interese. Dos semanas de trabajo, máximo. Y mira la cantidad de créditos.

Un monto apareció en la pantalla debajo de la cara gorda y avara de su agente. En efecto, el número era lo suficientemente grande para que Drenthe hiciera la pregunta que siguió. —¿Qué es lo que este cliente quiere de Drenthe?

—Es un industrial, pero no me cortes todavía. Vas a representar una batalla para la Artillería Axioma. Construyeron un caminante de combate nuevo y quieren hacer algo grande para presentárselo a los encargados de manejar el presupuesto del Dominio. Son fanáticos de tu trabajo, Drenthe.

Eso los diferenciaba de la mayoría de los holocríticos. —Un industrial —se burló—. Esto no está a la altura de Drenthe.

—Bueno, aquí viene la otra parte —dijo su agente—. Tenemos un problemita con la financiación de Héroes de la periferia. —Era el próximo holo que quería hacer Drenthe, una épica bélica sobre una Fantasma resentida y su amor imposible por un templario protoss en un mundo al borde de una nueva invasión zerg. Hacía años que trabajaba en eso.

—¿Un problemita?

—Un problemita del tipo “los números no cuadran”. Pero si haces este trabajo para Axioma, estarás mucho más cerca de filmar Héroes. ¿Me entiendes?

Drenthe suspiró. Era la lucha eterna del cine de autor. —Drenthe filmará para ese industrial si juras que Héroes de la periferia será el siguiente proyecto —dijo sin molestarse en ocultar su desdén.

—Perfecto. Yo te haré llegar el contrato pero necesito que salgas para Bukari V mañana a la mañana. El itinerario de filmación es ajustado. AxO quiere presentar la unidad en dos semanas.

—¿Bukari V? —Drenthe ni siquiera sabía dónde quedaba ese planeta.

—No te preocupes —dijo su agente—. Tú nada más ve al puerto espacial.

* * *

El transporte había andado por menos de ocho horas desde que salió de Korhal cuando Drenthe, sentado en el bar con una copa de brandy brontesiano, vio que un extraño se acercaba a hablarle. —Ottmar Drenthe —dijo el extraño—. Es un honor inusual encontrarse con un artista tan prominente en un viaje al sistema Bukari. No hay mucho arte allí.

—Drenthe se teme que eso no cambiará —dijo Drenthe—. Drenthe fue degradado, reducido a hacer holos para corporaciones. Publicidades. —Estaba un poco borracho y muy taciturno.

—¿Es cierto eso? ¿Para Axioma?

—Lamentablemente.

El extraño le extendió la mano. Drenthe le dio la suya. —Puede llamarme Eli —dijo—. Tengo una pequeña propuesta para hacerle.

Hacía ya tiempo que Drenthe había aprendido a ser cauteloso con las propuestas de extraños en bares, ¿pero qué otra cosa tenía para hacer más que escuchar? —¿Qué propuesta?

—Usted va a hacer una presentación para el nuevo caminante pesado de Axioma, el Can de Guerra. —Eli habló como si recitara de memoria.

Can de Guerra, pensó Drenthe. Era la primera vez que oía el nombre de la máquina. —¿Y usted cómo sabe eso?

—Trabajo para Axioma. Pero también para otras personas. Escucho ciertas cosas. Sé ciertas cosas.

A Drenthe le pareció sospechoso.

—La cosa es así —dijo Eli—. Hay unas personas que quieren que el Can de Guerra entre en producción y otras que no. A usted le ofrecieron una cierta cantidad de créditos para ayudar a Axioma. ¿Qué pasaría si yo le ofreciera el doble por hacer un proyecto mucho más interesante?

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