Wrath of The Lich King - Mi Fanfiction

Caballero de la Muerte Humana 100
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Esto es un proyecto en el que vengo trabajando desde hace años, pero que nunca pude completar por no tener tiempo. Algo que me gustaría es evaluar si realmente me va quedando bueno o no, por lo que sus sugerencias y comentarios serán mas que bievenidos para convencerme de continuar con esta historia, que por el momento no tiene un nombre definido, pero está basada en la Guerra contra el Rey Lich (WoTLK).

"Dos años han pasado desde que la Alianza y la Horda dejaron a lado sus diferencias para unirse contra el poder de la Legión Ardiente. Kael'thas, una vez un noble príncipe de Quel'Thalas, en su sed de poder invocó al más poderoso de todos los males que el Universo haya visto, el Señor de la Legión Kil'Jaeden.

Unidos por los nobles Naaru y bajo el estandarte del Sol Devastado, Draenei y Elfos de Sangre, ayudados por héroes de todo Azeroth lucharon valientemente contra el príncipe traidor Kael'thas y la Legión Ardiente. Poco a poco, y tras haber creído que todo estaba perdido, las fuerzas de la Ofensiva del Sol Devastado derrotaron a Kael'Thas y dieron por finalizada la Cruzada Ardiente de Kil’Jaeden sobre Azeroth.

Tras su victoria, y bajo la sombra del Monumento a los Caídos, el Jefe Orco Thrall y la Archimaga Jaina Proudmoore se reunieron en la Isla de Quel'Danas, y suscribieron un acuerdo de paz, por el cual cesaría toda hostilidad entre la Alianza y la Horda. Desde entonces, hasta hoy en día, el mundo de Azeroth se fue reponiendo de años de incesables guerras y destrucción...

... Pero, todo lo que alguna vez fue bueno, tuvo su final trágico. La paz que ellos tanto habían anhelado durante años pronto llegaría a su fin. Un mal por lejos olvidado desde la Tercer Guerra crecía pacientemente en las tierras olvidadas del Norte, observando expectante todos y cada uno de los eventos que acontecían en Azeroth.

Solo es cuestión de tiempo para que la niebla de guerra cubra al mundo entero."
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Caballero de la Muerte Humana 100
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Capítulo I

Es una tranquila noche de otoño en las periferias y los caminos que llevan a la destruida ciudad de Stratholme. Un grupo de soldados de la Cruzada Escarlata, linterna en mano, recorrían a caballo las calles de piedra de la derruida villa de Cinderhome cumpliendo con sus rondas nocturnas cazando muertos vivientes, Renegados y lacayos del Azote por igual.

Salvo por el golpe de las botas de placas de los soldados sobre el suelo, los cascos de los caballos, y su eco a distancia, no se escuchaba prácticamente sonido alguno. Una completa calma cubría al Bosque Plagado del sur de Strathome, como la que se puede sentir antes de toda gran batalla.

Los soldados de la Cruzada Escarlata eran conocidos por no temerle a absolutamente nada. Desde niños, sus miembros son entrenados para vivir pena y regocijo, dolor y placer por igual, al servicio de la Sagrada Luz como si fueran los pilares que sustentaran su propia existencia. Este grupo no era la excepción, ni mucho menos su líder Dansel Adams, cazador por negocio, y Cruzado de corazón.

Su grupo al igual que todos aquellos quienes transitan los decrépitos caminos que unen Stratholme con el resto de las Tierras Plagadas, cumplía su ronda nocturna al sur del Murallón Este de la ciudad, donde la ciudadela flotante de Naxxramas y bastión de poder del líder regional del Azote, el Lich Kel'Thuzad, se encontraba estacionada y silente desde que su maestro, quien otrora dominó casi por completo las Tierras Plagadas, fuera destruido por un grupo de aventureros al servicio del Alba Argenta.

Algo no estaba bien. Durante los últimos años todo cruzado que transitaba esos caminos solía enfrentarse con al menos un solo muerto viviente, pero esta noche no había ninguno a varios cientos de yardas alrededor.

De pronto, la noche que tan calma parecía se ve irrumpida por una rápida brisa que encerraba en remolinos las pocas hojas caídas de los árboles muertos. Poco a poco la brisa se fue haciendo más fuerte, y un ensordecedor rechino de máquinas se comenzaba a sentir por los cielos que rodeaban a la ciudadela. Una oleada de muertos vivientes liderados por algunos caballeros de la muerte apareció por el norte moviéndose raudamente hacia donde se encontraban los cruzados. No era un grupo numeroso, pero anticipando sus intenciones y con la presencia de los soldados mas poderosos del Azote entre sus filas, los hombres de Adams se aprestan a tomar sus armas y cargar contra ellos.

- ¡Hermanos a las armas!- gritó Dansel - ¡Concentren todas sus fuerzas en los caballeros de la muerte!

A medida que se acercaban, los muertos vivientes parecían ignorar al grupo de la Cruzada Escarlata y se apresuraban para alcanzar la plataforma circular por debajo de Naxxramas. Los primeros en llegar comenzaban a desaparecer, uno por uno, transportados a la ciudadela flotante. Los cruzados intentaron atacarlos, pero fue en vano pues el camino que habían tomado para escapar se hallaba al otro lado de las ruinas de Cinderhome, y era imposible poder apuntar con sus armas y acertarles a semejante distancia.

Los caballeros de la muerte sin embargo eligieron el camino de la intimidación, y avanzaron hacia el grupo. Los Cruzados dispararon sus arcos y ballestas contra los exánimes pero sus flechas rebotaban sobre las rígidas y gélidas armaduras que los cubrían. Uno por uno, los caballeros rodearon en círculo al grupo de los cruzados, observándolos y riéndose de ellos, hasta que siguieron su camino a la plataforma por debajo de Naxxramas.

Uno de ellos llamó la atención de Dansel, pues a diferencia del resto ella era una chica de apariencia muy joven y una belleza extrañamente familiar para un muerto viviente. A diferencia de los otros caballeros de la muerte, ella lo miró con sus ojos azul brillante y solemne tristeza, y siguió al resto de sus compañeros hacia la plataforma, para ser la última en desaparecer.

El cazador quedó perplejo por lo que había visto, como si hubiera encontrado en ella el fantasma de un familiar, y ordenó a su grupo detenerse mientras miraban con sorpresa hacia Naxxramas...

... Después de cuatro años luego de la Guerra Civil de las Tierras Plagadas, y tras incesantes intercambios de bajas entre Azote y Cruzados por igual, la ciudadela comenzó a moverse y ganar altura, lentamente hacia el norte, sobrevolando las montañas al este de Stratholme.

- ¡Hermanos!- dijo el Cazador... ¡Que un rayo caiga y me parta en dos!... ¡Naxxramas se está moviendo, como si se estuviera yendo!

A medida que la ciudadela se alejaba por las montañas, su velocidad se hacía cada vez mayor, hasta que de pronto, desapareció en el horizonte.

- ¡Bendito sea este día, hermanos... es un milagro de la Luz!... ¡Volvamos a nuestro campamento, y que todo lo que vimos se conozca por todos los fieles de nuestra orden!
Modificado por Carolina el 21/8/2012 10:33 PM CDT
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Esa misma noche, en el campamento y tras un pequeño festejo, Dansel Adams le escribe una carta al Oficial en Jefe de la Cruzada en las Tierras Plagadas del Este, la Alta General Brigitte Abbendis, contándole con lujo de detalle los acontecimientos ocurridos en su última ronda por el Bosque Plagado. Pronto, un mensajero cabalgaría hacia la ciudad de la Mano de Tyr, base de operaciones de la Cruzada en la región, y hogar de Brigitte Abbendis.

- ¡Mensajero!, Lleva esto a su señoría la Alta General Abbendis, sin importar lo que suceda, procura que llegue a sus manos.

Tras conocer que había ocurrido, y sin preguntar nada, el mensajero tomó el sobre sellado, lo guarda dentro de su cartera, y montó su corcel hacia la ciudad de La Mano de Tyr.

Uno de los cruzados aprovechó el momento para preguntarle a Dansel que fue lo que ocurrió en el camino a Stratholme.

- Dansel, ¿Qué te ocurrió en los caminos? Hace años peleamos contra el Azote como si cada día fuera el último, pero hoy todos te vimos asustado.

- Hermano, nunca me había pasado algo así, pero uno de esos caballeros de la muerte que nos rodearon antes de huir… no lo sé, había algo muy familiar… en ella.

Antes de crearse la Cruzada Escarlata, la Orden de la Mano de Plata no solo estaba compuesta por paladines, sino también por una pequeña milicia que cuidaban las bases en campaña, se encargaban de la cocina y las tareas de lavandería, y resguardaban las pertenencias de cada uno de ellos cuando los soldados sagrados iban al combate. Con el tiempo la Orden se desintegró y dos nuevas organizaciones completamente opuestas pero con un fin en común nacieron de sus cenizas: el Alba Argenta, y la Cruzada Escarlata. Dansel era uno de estos hombres muchas veces desconocidos, fieles a sus paladines.

- Hace muchos años, antes de que la guerra que destruyó estas tierras tuviera lugar, yo acompañe a dos jóvenes paladines. –continua Dansel. – La madrugada que siguió a la purga de Stratholme ellos llegaron a sus tiendas de campaña, visiblemente abatidos por el trabajo que tuvieron que lleva a cabo en nombre de su príncipe.

- Hermano Dansel, ellos estaban haciendo lo correcto. –responde el cruzado. – Arthas le dio una muerte rápida y sin sufrimiento a gente que de otra manera habría sido condenada a vagar como muertos vivientes sin propósito alguno que traer desgracia al resto de Lordaeron.

- Arthas le pidió a sus hombres acompañarlo a Northrend para dar caza a Mal’Ganis por lo que le había hecho a nuestra querida Lordaeron. Los dos paladines fueron con él, pero nosotros tuvimos que quedarnos para terminar de apilar y cremar los cadáveres de los caídos en la ciudad. Esa madrugada fue la última vez que volví a ver a los dos paladines… quizás hasta esta noche.

Dansel mira el cielo, al lugar en el que hasta esa noche se encontraba Naxxramas, mientras el resto de los hombres se preparaban para dormir en sus tiendas de campaña. Ante la curiosidad de su compañero, continúa su historia.

- Si mal no recuerdo, él se llamaba Lewis, pero no recuerdo el nombre de la chica. Ella tenía una mirada particularmente triste, y era alguien que guardaba bien sus secretos, hablando cuando era absolutamente necesario. A veces me pregunto, ¿cómo alguien así pudo haber sido admitida en la Orden? Solo Lewis había conquistado su confianza y ser su amigo.

- Entonces, ¿tu crees que ella…?

- Si, creo que la dama de la muerte que vimos hoy era ella. Sus emociones y sentimientos la alejaron del camino de la Sagrada Luz. El Azote explotó su debilidad, al igual que las de muchos otros infieles que se dejaron gobernar por sus emociones.

Los dos cruzados se ponen de pie, y con una mano sobre su pecho, miran a su alrededor. Ruinas, árboles y plantas muertos, y animales enfermos.

- Hermano, esto alguna vez fue Lordaeron, el reino con los bosques y praderas más bellos de los Reinos del Este. Por la Sagrada Luz, te juro que no descansaré hasta ver a nuestros hijos y nietos correr y jugar en ellos como nosotros cuando fuimos niños. Veremos nuestra amada Lordaeron y nuestra sagrada Cruzada en la cima, protegiendo a los fieles de la oscuridad de aquellos que desafían el poder de nuestra fe.

- Por la Sagrada Luz, ¡Que así sea!
Modificado por Carolina el 21/8/2012 10:34 PM CDT
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Caballero de la Muerte Humana 100
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Simultáneamente, y paralelo al transcurso de los acontecimientos en las Tierras Plagadas del Este, en Stormwind la ciudad capital de la Nueva Alianza, un joven paladín bajaba por las escaleras de la Catedral de la Luz, en camino a su casa.

James Pollock asistía todas las noches a la Catedral a rendir culto a la Sagrada Luz, fuente de poder y voluntad divina de los Paladines, y credo de la gran mayoría de los ciudadanos de la Alianza. Era una noche tranquila y estrellada, apenas iluminada por la luna, y acompañada por la brisa del mar que traía un ligero aroma a agua salada, propio del verano sureño de los Reinos Orientales.

De pronto, y en un callejón que quedaba de paso a la casa de James, un hombre sale caminando de las sombras con notoria dificultad para mantenerse de pié. James lo mira sorprendido, hasta que el hombre le cae encima, completamente debilitado por algo que el paladín no podía notar a simple vista.

Preocupado, James lleva al transeúnte desconocido a la Catedral, donde él creía podían ayudarlo en su precaria situación de salud. En un último intento por comunicarse, el hombre murmuró entre los dientes, "Comida... granos... Stra... holme", y luego se desvaneció por completo.

En la Catedral, James fue recibido por el Hermano Benjamin, quien rápidamente ayuda al paladín a cargar al hombre claramente enfermo, balbuceando incoherencias como cual loco moribundo se tratase. Entre ambos lo llevan a los dormitorios del sacerdocio, un nivel por debajo de la Catedral.

La imagen del hombre recostado, esforzándose por repetir constantemente las mismas tres palabras "Comida", "Grano", y "Stratholme", provocó una cierta inquietud en James, quien fuera corriendo hacia su Maestro Duthorian Rall, Paladín de la antigua orden de La Mano de Plata.

- ¡Maestro, maestro!- gritaba James en la nave- Un hombre que encontré en las calles de la ciudad cuando iba a mi casa...

Rall mira a su agitado alumno, y dice:

- ¿Qué sucede, James?, ¿Quién es ese hombre?

- ¡No hay tiempo que perder, tiene que verlo por usted mismo!

Ambos, maestro y alumno bajan por las escaleras en círculo hacia los dormitorios del sacerdocio, a donde el misterioso y enfermo hombre se hallaba. Mientras bajaban las escaleras, James le comenta a su maestro sobre las tres palabras que dijo el hombre antes de desmayarse por primera vez.

-¿Qué significan esas palabras, maestro?, pregunta un cada vez más curioso James. El veterano paladín piensa por un momento, y responde:
- No creo que sea esto, pero no podemos dejarlo de lado... Hace cinco años, momentos antes de estallar la Tercer Guerra, la ciudad de Stratholme fue infectada con grano contaminado por parte del Culto de los Condenados.

-¿Es cuando el Príncipe Arthas y sus fuerzas entraron de noche y masacraron a la población?

- Si, hijo mío. El Azote estaba infectando y aniquilando a nuestra gente, para levantarlos como muertos vivientes sin voluntad alguna, y usarlos en nuestra contra. Arthas en su enceguecida ira conocía muy bien esto, pero su acto lo condenó para siempre.

- Conozco el resto de la historia, maestro.

Una vez abajo, el Hermano Benjamin se hallaba discutiendo con un emisario de la Cruzada Escarlata, quien parecía estar desconforme con la idea de que un hombre enfermo se quedara en la Catedral.

El Hermano Crowley, Sacerdote del Monasterio Escarlata y enviado por la fanática organización a intentar establecer lazos de cooperación con la Alianza, creía que el enfermo estaba infectado por la Plaga de los Muertos Vivientes, la misma infección que el Culto de los Condenados y el Azote llevaron sobre Stratholme cinco años atrás.

- ¡!@#$%! La verdad elude a quienes rehúsan verla con ambos ojos. Ese hombre está infectado por la Plaga del Azote... ¡Hay que matarlo e incinerar su cadáver antes de que infecte a los demás!

Tras escuchar esto, Duthorian Rall interrumpe al sacerdote vestido de rojo:

- En el nombre de la Sagrada Luz, nadie le hará daño a este hombre, y será cuidado como todo amigo de la Alianza en necesidad.
Modificado por Carolina el 21/8/2012 10:39 PM CDT
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Ante lo que creía un acto de locura por parte de un miembro de la Alianza, Crowley replica...

- Pero, ¡Duthorian, está infestado, y pronto todos lo estaremos si no hacemos nada al respecto!... ¿Cómo alguien cuya familia fuera asesinada por el Azote en Lordaeron puede defender semejante aberración?

- Creo que fui muy claro cuando dije que nadie le hará daño a este hombre. ¡No permitiré que la sangre de un inocente manche las paredes de este recinto sagrado!... Conozco los métodos de la Cruzada, Crowley, y la Alianza los aborrece en absoluto. Acepté tu presencia como emisario, y como tal tú no tienes autoridad alguna en nuestro templo... Sé quién eres, de dónde vienes, y para quien sirves, y si su eminencia el Arzobispo Benedictus dictó a favor de tu bienvenida, fue con la esperanza de que tu organización pueda ser redimida y vean la realidad más allá de lo que sus corruptos líderes les quieran imponer en sus mentes.

Horrorizado por lo que escucha de quien creía un hermano de fe, el sacerdote escarlata lo mira enfurecido y responde...

- ¡Blasfemo!... No permitiré que insultes el nombre de nuestra gran organización, ni mucho menos cuestiones nuestro sagrado oficio.

Mientras Duthorian Rall y el Hermano Crowley discutían sobre el destino del hombre enfermo que James encontrara en las calles de Stormwind, un par de soldados de la Alianza, vestidos en armadura imperial, traían en sus brazos a una mujer enferma, quien presentaba los mismos síntomas que el primero.

Entre sus incoherencias, los allí presentes pudieron entenderle parte de lo que decía...

- Jessica, hermana... ¿tienes granos?- Luego, vino su desmayo sobre los brazos de uno de los soldados.

Sorprendido, James recordó la historia de Arthas y la masacre de Stratholme, y se preguntó a sí mismo si esta mujer estaba siendo víctima de la misma enfermedad que el hombre que él había encontrado camino a su casa.

Los sacerdotes allí presentes, entre ellos Shaina Fuller, quien además se destacaba sobre ellos por sus habilidades con las vendas y antídotos, colocan a la mujer desconocida sobre una camilla, y comienzan a revisar sus síntomas cuidadosamente, al igual que lo hacían con el hombre que había llegado antes que ella.

Un día más tarde, en la villa de Nueva Avalon, al este de la ciudad de La Mano de Tyr, la Cruzada Escarlata llevaba a cabo un gran festival, conmemorando su victoria sobre las fuerzas remanentes de Kel'Thuzad en Naxxramas. Casas, iglesias, y fortalezas decoradas con cintas y anillos de rosas rojas por doquier, y sus habitantes vestían con orgullo el tabardo de la Cruzada, mientras se reunían en la plaza central de la villa. Allí, la milicia de la Cruzada había colocado un estrado para entretener al público allí presente.

Nueva Avalon, al igual que Havenshire al norte, eran las únicas regiones de las Tierras Plagadas del Este que no presentaban síntoma alguno de la presencia del Azote en ellas. Sus prados verdes y vastos terrenos cultivados servían de alimentación para los habitantes y sus animales de corral. Toda la región en sí contaba con una hermosa vista al mar, adornada por el Faro del Vigía y un muelle que servía para el transporte de mercancías y tropas de la Cruzada Escarlata.

A diferencia del tiempo hace un par de noches, había unas pocas nubes sobre el cielo, pero en ningún momento antes del evento había llovido, lo que les hizo creer a los Cruzados que podían llevar a cabo sus festejos sin contratiempo alguno.

Era el mediodía, cuando el Alto Cardenal Landgren, líder espiritual de la Cruzada llama a silencio a los habitantes de Nueva Avalon y la Mano de Tyr, para pronunciar un breve discurso de victoria...

- Marquen este día, como aquel en el que la justicia divina sentenció a los corruptos al abismo de la perdición eterna...

Al unísono, los presentes gritaban y festejaban la victoria, hasta que el Obispo nuevamente se pronunció:

- Esta victoria, solo será la primera de varias que nos deparará el futuro. ¡Santificados sean aquellos que sigan el camino de la Sagrada Luz!...
Modificado por Carolina el 21/8/2012 10:41 PM CDT
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Cazador No-muerto 85
3995
Sigue siguee porfaavoooor es la mejor historia que he leidoo siguee <3
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Sacerdotisa Elfa de sangre 100
15080
:D
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Cazador Huargen 100
10865
Fuuuuuuuuuuuu, que siga! Esta demasiao bueno.
Modificado por Kanur el 9/5/2012 06:54 PM CDT
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Druida Trol 100
12560
:D , le tendré que mostrar a varios de mis amigos nuevos en el wow tu publicación, te quedo genial!
Modificado por Amimarus el 22/5/2012 07:02 PM CDT
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Caballero de la Muerte Humana 100
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Continuo...
_______________________________________________

Hermanos míos, es momento de escuchar las palabras de la Alta General Abbendis.
De pronto cayó el silencio entre los presentes. Haciendo una reverencia casi perfecta, todos observaban como una Abbendis en oscura armadura y tabardo de la Cruzada subía los peldaños del estrado, como si se tratara de una gran !@#$%^- cuyas proezas fueran narradas por generaciones.

Levantando su mano, Brigitte Abbendis llama a silencio a la multitud.

- En un claro intento de acabar con la humanidad de este mundo, el traidor Arthas llamó a su Azote a combatir a los fieles de la Sagrada Luz... ¡Pero fallaron y fueron aniquilados!...
Los gritos de festejo de los presentes nuevamente resonaron en los prístinos valles del Enclave Escarlata. Abbendis nuevamente llama al silencio, y les dice a sus seguidores:
- Esto le servirá de recuerdo al Rey Lich, que nunca podrá acabar con nuestra fe, que la Luz nos protege y siempre nos protegerá... Y en el último de nuestros días seremos benditos con el regalo del paraíso eterno. Santificados sean los fieles de nuestra orden...

... ¡Aquellos que no, se ahogarán en su propia sangre, quemándose en las llamas de la eterna perdición!

El pequeño discurso de Abbendis fue seguido por el festejo de los allí presentes, como también de un desfile militar de la Cruzada, liderado por la élite a la que llamaban "El Ocaso Carmesí", soldados, hechiceros, y paladines en armaduras de bronce, vistiendo el tabardo de la Cruzada bordeado con hilo de oro.

En el regocijo que sentían, ignoraban por completo lo que estaba sucediendo en las grandes capitales del mundo de Azeroth, pues un mal que ellos arrogantemente creían haber derrotado se hallaba en su helado refugio aguardando pacientemente el momento de retornar al mundo de los vivos y cumplir su oscuro destino.

Habían pasado un par de semanas desde que el Rey Varian partió con rumbo a la isla de Theramore, en el lejano Kalimdor, invitado por su amiga y colaboradora la Archimaga Jaina Proudmoore. Buscando la paz entre la Horda y la Nueva Alianza, Jaina esperaba a su rey en compañía de su amigo el Jefe orco Thrall, y Garrosh Hellscream, hijo de Grom.

La ciudad de Stormwind que había dejado atrás, que hacía poco había celebrado su retorno y la caída de la Madre del Linaje Onyxia, poco a poco sucumbía ante lo que muchos de sus ciudadanos creían, era una nueva plaga de los muertos vivientes, como la que años atrás había acabado con todo el reino de Lordaeron y aniquilado casi por completo a la antigua raza de los Altos Elfos de Quel’Thalas.

Mientras el Rey Varian se preparaba para su reunión con el Jefe de la Horda, Thrall, su mejor amigo el Alto Señor Bolvar Fordragon hacía lo imposible para controlar la situación en Stormwind, pero cada vez más eran los reportes desde la Catedral de la Luz sobre habitantes que extrañamente se enfermaban y comenzaban a alucinar, incluso mencionar los últimos días de la ciudad de Stratholme antes de que Arthas irrumpiera por la noche y asesinara a cada uno de sus ciudadanos infectados por la plaga.

Decidido a buscar una explicación a todo lo que estaba sucediendo, Bolvar reúne al consejo de la Catedral de la Luz, entre ellos Duthorian Rall y James Pollock. La situación de emergencia claramente se expresaba en la urgencia del llamado.

- Lord Bolvar, hemos oído su llamado por parte del monaguillo de la catedral. El chico parecía apurado cuando nos entregó la misiva.

Sin incurrir en formalidades, el paladín le mostró a Rall un mapa de los territorios del sur, desde Elwynn hasta Stranglethorn del Sur, en el que ciudades como Bahía del Botín y Darkshire estaban marcadas en rojo.
Modificado por Carolina el 21/8/2012 10:42 PM CDT
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Cazador Draenei 90
4315
Tendras que disculparme!!!!

Me pareció tan buena historia que me dio pena que se perdiera junto con el foro de la proxima expansión, así que decidi guardarla en la "base de datos" de la comunidad rolera.

Y lo hice sin tu permiso...

Quieres que lo deje?
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Caballero de la Muerte Humana 100
12430
Tendras que disculparme!!!!

Me pareció tan buena historia que me dio pena que se perdiera junto con el foro de la proxima expansión, así que decidi guardarla en la "base de datos" de la comunidad rolera.

Y lo hice sin tu permiso...

Quieres que lo deje?


Me alegro que te haya gustado, y no hay drama! Eso si, recuerda que estoy corrigiendo cosas de lo que ya escribo, a medida que voy creando cosas nuevas.
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Guerrero Elfo de la noche 89
2295
realmente muy buena la historia , yo tambien solia escribir pero hace tiempo lo deje por el trabajo , porfavor continuala , tus letras tienen sangre y sentir
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Caballero de la Muerte Humana 100
12430
Con los mapas se hallaban una serie de documentos que describían las mercancías que fueron inspeccionadas en esos lugares, y el camino que siguieron hasta llegar a Stormwind. Bolvar parecía conocer más de lo que Duthorian e Iruxbane se imaginaban.

- Caballeros, seguramente se pregunten de que se trata todo esto y porque fueron llamados con urgencia a mi encuentro.

Los paladines se miraron los unos a los otros, y asintieron. – Mi lord, la gente se está enfermando y los síntomas son similares a los que experimentaron los ciudadanos de Stratholme años atrás.

Ante la creciente duda, Bolvar les explica:

- Hace una semana, Inteligencia reportó un cargamento de granos proveniente de Southshore que arribó sin documentación a la Bahía de Menethil, y de allí fue enviado al sur, pasando por los puestos fronterizos de Dun Algaz y Crestragrana, hasta llegar a Stormwind.

- ¿Inteligencia?, ¿podría explicarnos mi lord de que se trata?

Un cuarto hombre, vestido en cuero negro y con una capa que cubría hasta sus piernas, se une a la charla caminando hacia la mesa.

- Mi Lord, Maestro Mathias Shaw a su servicio. Permítame explicarles a los paladines de que se trata todo esto.

Atentos a la figura siniestra de Shaw, Duthorian e Iruxbane dejan los mapas sobre la mesa, para escuchar lo que él tenía para decir.

- Tras el último incidente con Onyxia y el Vuelo Negro en esta misma sala, Su Majestad el Rey Varian Wrynn me encomendó la tarea de reunir no solo a los mejores hombres del ejército de la Alianza, sino también reclutar contactos de todo tipo y características a lo largo y ancho del mundo entero.

Sin mediar palabra el asombro en los dos paladines podía verse en sus ojos, por lo que Mathias continúa con su introducción.

- Por decreto real, se creó entonces el Directorado Aliado de Inteligencia Sección 7, o SI:7, con la misión de proteger a todos y cada uno de los ciudadanos de la Alianza obteniendo todo tipo de información que nos permita conocer anticipadamente la composición de las fuerzas, los planes, las armas, y la tecnología de nuestros potenciales enemigos.

- Entonces, ¿todos estos mapas son obra de Inteligencia?- pregunta Duthorian.

- Así es, mi lord. Como dije antes, tenemos informantes de norte a sur de los Reinos del Este, desde bandidos a nobles, civiles y soldados… e incluso gente del tipo y los lugares que menos se podrían imaginar.

Volviendo a los mapas, Mathias centra la atención de los allí presentes en uno que marca una ruta que cruza todo el valle de Stranglethorn entre la Bahía del Botín, y el paraje de Darkshire al este de los Bosques del Ocaso.

- El primer cargamento de granos vino desde el sur, y fue retenido en Darkshire por desconocerse de donde vino. La hostelera local es una vieja amiga mía, e incluso antes de que los ciudadanos empezaran a enfermar recibí una carta de ella en la que me comentaba que uno de los soldados de la Vigía Nocturna le dio paso libre al cargamento, presumiblemente hacia Stormwind.

- Maestro, ¿un simple soldado dio autorización al paso de mercadería desconocida por carreteras de la Alianza?- pregunta James, a lo que Bolvar responde.

- Hermano Pollock, Darkshire y los Bosques del Ocaso son considerados territorio aliado, pero también son un condado autónomo con sus propias leyes y reglas. Quien puede tener alguna pista sobre el origen del cargamento, quien lo trasladaba, y quien le dio libre paso, es Lord Ello Ebonlocke, el alcalde de Darkshire.

Duthorian Rall toma el mapa del cual partió la charla, y lo dobla por la mitad con la intención de llevárselo consigo. Iruxbane lo mira, y le pregunta.

- James, creo que es hora de partir.
Modificado por Carolina el 21/8/2012 10:44 PM CDT
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Druida Trol 100
12560
24/05/2012 07:57 PMCita por Nisal
Me pareció tan buena historia que me dio pena que se perdiera junto con el foro de la proxima expansión, así que decidi guardarla en la "base de datos" de la comunidad rolera.

Me parece muy necesario.
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Muy buena la ultima parte de tu escrito Carolina.
Muchas gracias por dejarme leer tu trabajo =D!
Saludos!
Modificado por Amimarus el 27/6/2012 10:26 PM CDT
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Caballero de la Muerte Humana 100
12430
Rall mira a Bolvar y a Mathias, quienes ya anticiparon la idea del paladín.

- Mi Lord, solicito permiso para viajar a Darkshire con mi pupilo. Creo que es hora de comenzar a desvelar el misterio por detrás de lo que creo que es un nuevo brote de la Plaga.

- Hermano Rall, yo también creo que es una nueva Plaga, pero tendremos que proceder con mesura. Creo que Inteligencia ya ha hecho todo lo posible, y es hora de que los Paladines de Stormwind se encarguen de esta tarea. Antes de irse, creo que deberían de conocer a su acompañante.

- ¿Acompañante?, Mi Lord no entiendo, ¿quien nos va a acompañar?

- Chico, sea lo que sea que se esté cocinando aquí, de seguro no es una presa mía.- responde un enano vestido con ropa de campaña.

- ¡Pero vaya que modales son los míos! Permítanme presentarme, soy Hemet Nesingwary, el mejor cazador y rastreador de los Reinos del Este en los últimos 100 años. Desde las húmedas selvas de Stranglethorn hasta las sombrías praderas de Tirisfal, no existe animal que se haya resistido a mi ojo de águila y el plomo de mi rifle.

Sorprendido por la presencia del legendario cazador, James mira a los presentes buscando una respuesta.

- Pero, ¿qué podría traer a una leyenda como Hemet Nesingwary a Stormwind?… No entiendo en absoluto, estamos en medio de una crisis y no creo que la gente tenga ánimo para irse de safari al Valle de Stranglethorn.

- Chico, no solo en Stormwind hay gente enferma- responde Hemet con preocupación. – En Ironforge y Kharanos están enfermando por doquier, y nada de lo que los sacerdotes hagan para curarlos parece tener efecto.

Los allí presentes, sorprendidos ante la expresión de preocupación del enano, buscan entre los mapas de la mesa uno que les pudiera dar pistas sobre el testimonio del cazador enano. Uno de ellos llama particularmente la atención de Mathias Shaw.

- Hemet, me gustaría que vieras esto.

- ¿Qué es esto, Mathias?

Mathias le muestra al enano un mapa con una ruta marcada en rojo, que une la ciudad de Southshore al norte, el puerto de Bahía Menethil, y el paso fronterizo de Dun Algaz.

- Los dos hombres aquí presentes con Lord Fordragon son paladines de la Catedral de Stormwind. Bolvar y yo los trajimos a esta sala para discutir la situación de la región, y tomar medidas ante lo que creemos es una nueva plaga del Azote.

- Ahora entiendo… Antes de que me llegara la carta de invitación a esta reunión, mientras veía mi gente enfermar noté la preocupación del Rey Magni.

Hemet, rodeado por el resto de los allí presentes mientras observaba el mapa en la mesa, continúa su historia…

- Hace años, durante la campaña de Arthas en Northrend, Su Majestad recibió una carta del príncipe Arthas, expresándole sus condolencias por la muerte de Muradin, su hermano menor, cuando encontraron la espada maldita Frostmourne. Con el tiempo Arthas volvió a la ciudad de Lordaeron, pero ya no era el mismo.

James vuelve a Duthorian, quien antes le había contado parte de la historia de Arthas mientras atendían a los enfermos en la catedral.

- Maestro, he oído historias del Rey Magni.

- ¿Cuáles historias, James?

- El Rey Magni Bronzebeard es uno de los armeros más famosos de todo Azeroth, y se cuenta que él forjó la mítica Ashbringer imbuyéndola con sus propios sentimientos, en especial el odio a Arthas por lo que le hizo a su hermano. El arma no solo contuvo el mismísimo poder de la Sagrada Luz dentro de ella, sino también los sentimientos de quien la forjó, y de quien fuera agraciado con portarla.

James mira al resto de los hombres como cual alumno busca la aprobación de su maestro.

- Lord Bolvar, el Rey Magni también cree que es obra de Arthas –responde Hemet.

- Si esta nueva plaga es obra del Rey Lich y llego hasta Ironforge, entonces es posible que haya llegado a nuestros aliados en Kalimdor… y a la Horda.

- ¿Qué sugiere hacer entonces, mi Lord? –pregunta Duthorian.

- Hermano Rall, ustedes viajarán a Darkshire con Hemet Nesingwary como ya está planeado. Inteligencia se encargará de averiguar que sucede con nuestros aliados en Kalimdor.

- ¿En cuanto a la Horda?

- Confío en el juicio de Su Majestad. Sabremos de ellos cuando el Rey Varian vuelva de su misión diplomática en Theramore.
Modificado por Carolina el 21/8/2012 10:45 PM CDT
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- A partir de ahora tendremos que mantener un bajo perfil, por lo que esta misión solo podrá ser realizada por individuos comunes de los cuales nadie jamás sospecharía –indica Mathias a Hemet y los dos paladines –cuando viajen a Darkshire tendrán que hacerse pasar por turistas buscando vivir la mejor aventura de sus vidas, y que acompañan a Hemet Nesingwary en su última expedición al Valle de Stranglethorn.

Hemet, curioso por la misión, le pregunta al líder del SI:7.

- Mathias, ¿como dos paladines, con armadura y mazos brillantes podrían pasar por simples turistas, en una región donde siguen habiendo muertos vivientes caminando como niñitas yendo a la escuela?

Shaw saca varios sobres de uno de sus bolsillos, y se los entrega a Hemet y los dos paladines.

- Caballeros, dentro de esos sobres encontrarán órdenes de compra autorizadas por la Corte de Su Majestad. Vayan al distrito de los Magos, y tomen el camino de la izquierda que lleva a la Academia de Artes y Ciencias Arcanas. Una vez allí a la sastrería de Duncan Cullen. La van a reconocer fácil pues es la preferida de la magocracia local, en especial de las mujeres que estudian allí.

- Mmmh… mujeres.- dice Hemet con una ligera sonrisa retorciendo sus manos.
Mientras Bolvar y Mathias recogían los mapas y documentos de la mesa, el último aprovecha el momento para afinar los detalles de la misión y responder a cualquier consulta que tengan para hacerle.

- Caballeros, Duncan Cullen es amigo mío y ya está enterado sobre la naturaleza de su misión. No tengan reparo alguno en comprar toda la ropa que necesiten. Inteligencia y la Corona de Stormwind cubrirán todos sus gastos.

- Maestro Shaw, ¿qué haremos cuando lleguemos a Darkshire?- pregunta James.

- Una pregunta bien oportuna, paladín. Cuando lleguen al paraje de Darkshire, deberán visitar a mi amiga Tania Trelayne. Ella es la dueña del Cuervo Escarlata, la posada local. Cuando lleguen allí, rentarán una habitación y le pagarán con este saco de monedas, y sólo con él, ningún otro. El resto, ustedes mismos se darán cuenta como sigue.

Antes de terminar y partir con rumbo a Darkshire, Bolvar Fordragon aprovecha a saludar a los tres hombres.

- Duthorian Rall, James Pollock, y Hemet Nesingwary, en ustedes está encontrar el origen de esta nueva enfermedad. Su Majestad y la Alianza cuentan con ustedes, y en cuanto a mí, les deseo mucha suerte en su misión. Aguardaré ansioso cualquier noticia que tengan.

- Gracias, mi Lord. Es un honor para mí.- responde James.

La reunión había concluido, y antes de emprender su viaje a Darkshire el grupo se dispuso a ir a la sastrería de Duncan Cullen, en el Distrito de los Magos. Mientras bajaban por el pasillo de entrada a la fortaleza real de Stormwind, en la calle un coche de color negro y gran tamaño, tirado por cuatro caballos esperaba al grupo. Era el carruaje personal de Hemet Nesingwary.

- ¡Qué coche tan grande!- dice Iruxbane, en claro asombro por el tamaño y el lujo del vehículo.

- ¡Ah si! Si vamos a viajar por medio día, ¿que mejor idea se les puede ocurrir, que no sea hacerlo con estilo?- responde Hemet.

Un segundo enano, también vestido con ropa de campaña, baja del asiento del conductor para encontrarse con su patrón.

- Caballeros, les presento a mi fiel mayordomo y nuestro cochero, Clodomiro Grizzlybeard.

- El placer es nuestro. –Responde James.

El cochero entonces les abre la portezuela del vehículo y baja la escalerilla para poder subir. Duthorian es el primero, seguido luego por Hemet. Pero, cuando James quiso subir, un elfo de la noche vestido en cuero negro aparece y lo toma por su brazo, visiblemente agitado luego de correr desde el castillo.

- ¿James Pollock? –pregunta el elfo.

- Si, soy yo.

- Rell Nightwind, SI:7. Tengo algo para entregarle.

El elfo saca un paquete cuidadosamente envuelto de su bolso, y se lo entrega a James.

- Hace 3 años este paquete llegó a la Catedral de Stormwind, con las instrucciones de ser entregado a un joven paladín con su descripción, llamado James Pollock. Quien lo entregó, o de donde vino es un misterio, pero desde entonces lo hemos guardado hasta este preciso momento.
Modificado por Carolina el 21/8/2012 10:53 PM CDT
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Y continúa la historia...

Como verán hice modificaciones a lo que ya escribí, además de agregar cosas nuevas.
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Caballero de la Muerte Huargen 90
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Tienes un punto de admiración de mi parte, son difícil ganárselos.
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- Muchas gracias, pero…
- El placer es mío. Le deseo buena suerte en su misión, paladín, y que la Sagrada Luz lo acompañe.

Sin conocer absolutamente nada del paquete, James se sube al coche, deseoso de conocer qué es lo que hay dentro. Duthorian observaba atento la situación mientras que Hemet charlaba con su mayordomo.

- James, ¿quién era el elfo? –Pregunta Duthorian –parecía agitado cuando te dio ese paquete.
- Dijo llamarse Rell Nightwind y ser enviado por inteligencia para entregarme esto. No sabía quien lo había dejado, pero quien lo había hecho sabía quien era yo.
- James, ten cuidado.

Desde la destrucción de Lordaeron por parte del Azote y los Señores del Terror, Stormwind se ha vuelto la ciudad más grande, y capital de la Nueva Alianza. Como toda metrópolis donde su principal actividad es el comercio, en los años posteriores a la Tercer Guerra Stormwind se ha vuelto una ciudad muy bulliciosa gracias a la gran cantidad de inmigrantes y refugiados de guerra que buscaron escapar del Azote, muchos de ellos de tierras tan lejanas como Quel’Thalas.

Aun con la cantidad de casos de gente enferma que se encontraron hasta el momento, mientras el grupo viajaba al Distrito de los Magos, los ciudadanos que deambulaban por las calles, y los mercaderes estacionados sobre las veredas parecían ignorar por completo la situación. Para Duthorian esto representaba una ventaja que les permitiría llevar a cabo su misión.

- Maestro, van dos días desde que la gente comenzó a enfermar, pero todos parecen ignorar lo que está ocurriendo.
- Tranquilo James. Mejor no alertarlos hasta última hora. Si conocieran que hay una plaga del Azote y sin su rey en la ciudad, el pánico que inevitablemente generaría desestabilizaría el orden y podría ser usado por nuestros enemigos a su favor.
- Creo que ya es tarde maestro… –indica James mirando por la ventanilla a un grupo de personas en la calle rodeando a alguien parado sobre un pedestal. –Parece que ese hombre está alertando a los otros.
- Mejor déjalos en paz, que hablen lo que quieran. Si los detenemos ahora, la impresión que daríamos es que les estamos dando la razón y que la Corona está ocultando algo. Recuerda James, Stormwind ya ha visto miles de pregoneros del fin del mundo desde la Primer Guerra hace más de 40 años, y uno mas que haya por el momento no nos va a afectar.

El coche personal de Hemet Nesingwary seguía su paso por el Distrito Comercial de la ciudad, lento mientras la gente y otros carros circulaban por la bulliciosa calle. James aprovecha el momento para ver el paquete que le entregó el elfo en nombre del SI:7. Cuidadosamente desata el nudo que sujeta el envoltorio exterior de cuero, y lo despliega. Dentro había otro paquete envuelto en terciopelo, y una carta que llevaba el sello de Lordaeron grabado sobre cera azul.

- ¡Lordaeron! –dice James asombrado –mi hermano era miembro de la Orden de la Mano de Plata en la Tercer Guerra cuando desapareció. Quizás en esto se encuentre la respuesta a lo que le sucedió.
- James, recuerda que la Mano de Plata dejó de existir cuando Arthas la disolvió el atardecer antes de la masacre de Stratholme.
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