Diario de Viaje de Li Li

Parte 7 de 11
Entrada Siete: La Espesura Krasarang

Aun sin la ayuda de tío Chen, encontrar la Espesura Krasarang fue fácil, sin embargo, cruzar el tenebroso pantano costero fue un desafío. El dosel forestal obstruía el sol y obtener un sentido de dirección se me hacía difícil. Cuando no me encontraba tropezándome sobre raíces retorcidas, me atascaba en las estúpidas enredaderas que colgaban de los árboles. La vida salvaje era otro asunto: saurok, avispas sisadoras gigantes y otras alimañas furiosas merodeaban por todas partes.

¡Era tan emocionante como esperaba!

Me preocupaba que no encontrara el sitio en donde Liu Lang partió a espaldas de Shen-zin Su. Luego de días de búsqueda por la espesura sin resultados, me crucé con el primer pandaren que había visto en largo rato, un pescador llamado Ryshan. El acababa de realizar una entrega de pescados a la Atalaya de Zhu, un puesto situado en el noroeste de Krasarang, construido para prevenir que malvados como los saurok ataquen a viajantes de camino a la costa.

Las amistades parecen ser una rareza en Krasarang; Ryshan apenas me conocía y me trató como familia. Cuando le expliqué mi razón por estar en la espesura, me contó que el sitio donde Liu Lang partió de Pandaria, se encontraba cerca de su aldea, el Muelle de los Pescadores. Fue tan amable como para invitarme a su campamento para abastecerme de suministros antes de mi salida. ¡Finalmente, mi suerte había regresado!

De camino a la aldea, Ryshan me contó la historia de Krasarang. Pocos pandaren viajaban a través de estos bosques. “Solamente pescadores y enloquecidos, si existe alguna diferencia”, dijo orgullosamente. Atravesamos ruinas antiguas, las cuales de acuerdo con Ryshan le pertenecían a los mogu en el pasado. Antes de que su imperio cayera, algunos de estos brutos gigantescos vivieron en Krasarang. Recientemente, los mogu habían regresado a reclamar sus antiguos territorios, pero héroes como los que nos ayudaron a mí y a tío Chen los detuvieron.

Se acercaba el anochecer cuando nos acercamos al Muelle de los Pescadores. La pequeña aldea destartalada fue construida junto a la costa de Krasarang, lo que significaba que tuvimos que llegar allí en barco. ¿No era gran cosa, verdad? Bueno, luego de que comenzamos a navegar, el pescador se levantó y comenzó a gritar horrorizado, blandiendo los remos del barco por el aire. ¿Qué podría agitar a un pescador valiente como él? ¿Crocoliscos? ¿Saurok? Temía por mi vida hasta que vi lo que lo atemorizaba: un bandipache.

Estas pequeñas criaturas peludas eran ladrones maestros, y les encantaba comer pescado. En otras palabras, eran la ruina de los pescadores. El bandipache en nuestro bote era feroz. No retrocedió cuando Ryshan comenzó a chocar su remo en la cubierta del barco. La alimaña luchó, sisando y golpeando al pescador con sus garras.

Usualmente, los bandipaches permanecen en el Valle de los Cuatro Vientos, pero este había llegado muy lejos, hasta Krasarang. Calmé a Ryshan, prometiéndole que me encargaría del bandipache, asegurándole que esa bola peluda no tocaría nuestro pescado. Era lo menos que podía hacer. Pensándolo bien, este bandipache era un explorador como yo. De manera extraña, esta criatura me acordaba a mi hermano mayor, Shisai. Tal vez eran sus orejas peludas y su cara gorda. Tal vez era la manera en que recogía pequeños pedazos de comida pasada de su pelaje y los ingería, sin importarle lo asqueroso que se viera. No importa la razón, decidí nombrarlo igual que mi hermano. Era difícil de creer, pero Shisai me hacía falta. Bueno… solo un poco.

En el Muelle de los Pescadores, Ryshan y sus amistades cocinaron la pesca del día y me relataron sus mejores historias marítimas. Cuando mencioné que viajaba desde la Isla Errante, lo tomaron como un reto para ver quien tenía historias mejores, y fabricaron un cuento sobre un kraken infantil que pescaron hace años.

Solamente pescadores y enloquecidos. Sí. Precisamente.

Entre los temas más interesantes que discutieron los pescadores estaba el Templo de la Grulla Roja. Esta estructura masiva en el área central de Krasarang, fue construida en honor del celestial Chi-Ji, conocido como la Grulla Roja y el espíritu de esperanza. Hace poco, entes peligrosos se escaparon de las profundidades del templo de la Grulla Roja: sha. Estos males extraños luego fueron derrotados, pero no antes de que dejaran una sombra de desesperación a lo largo de la espesura.

Escuché de los sha por primera vez durante un ataque mántido en la aldea Villarroca en el Valle de los Cuatro Vientos. ¿Por qué surgieron repentinamente? ¿Ocurrió esto por todo Pandaria? Solo pensar en los sha me daba escalofríos. Fue muy difícil dormir esa noche.

La mañana siguiente, mientras me preparaba para continuar mi búsqueda por el lugar de nacimiento de la Isla Errante; ¡Un globo aerostático gigantesco aterrizó en el Muelle de los Pescadores! El piloto, un pandaren de tono dulce llamado Shin Whispercloud, llego de la Cima Kun-Lai al norte para recoger un envió de pescados. Aparentemente el destino de su entrega era el Templo del Tigre Blanco, un lugar sagrado alto en las montañas. La pesca de Krasarang tiene que ser de las mejores en Pandaria. ¿Por cuál otra razón viajó tan lejos?

Mientras Shin platicaba sobre Kun-Lai, aumentaban mis deseos de viajar allí. Afirmó que estaba bienvenida a acompañarlo si ayudaba a cargar el pescado en el globo. ¿Cómo podía decir que no? Claro, no había encontrado el lugar en donde Liu Lang y la Gran Tortuga comenzaron su viaje por los mares, pero por lo menos conocía el área general en donde se encontraba. Tío Chen y yo podríamos regresar luego. ¿Pero cuando tendría otra oportunidad de ir a Kun-Lai? Con mi tío encerrado en la cervecería, podrían pasar semanas o hasta meses antes de que finalmente visitáramos los límites de Pandaria. Tal vez nunca lo haría. Me imaginaba al tio Chen sentado en la cervecería, bebiendo barriles y barriles de cerveza y engordando hasta mayor tamaño que el globo de Shin; ¡Demasiado enorme para salir del edificio!

Había una sola cosa por hacer: me enrollé las mangas, aguante la respiración, y comencé a colocar los barriles de pescado en canastas que colgaban del globo. Es probable que hedía a una pescadora verdadera una vez terminé mi trabajo, lo cual era un precio insignificante a cambio de un pasaje hacia un lugar tan misterioso y emocionante como Kun-Lai.

Luego de despedirme de los pescadores, coloqué a Shisai en mi bolsa de viajes y abordé el globo de Shin. Pronto después nos encontrábamos ascendiendo por encima de la Espesura Krasarang, más alto y más alto. El viento nos llevó hacia el norte, sobre el Bosque de Jade, y hacia las montañas majestuosas de Kun-Lai. A través de las suaves nubes blancas, comencé a distinguir mi destino.

Mi compañero parecía entristecer cuando le conté lo bello que Kun-Lai era a lo lejos. “Es curioso como todo se ve perfecto desde el cielo”, dijo Shin. “Kun-Lai es un lugar maravilloso, como dices. Pero en estos días, no todo anda bien. Una tormenta está por comenzar en esta región, pequeña.”

Shin explicó que la guerra había llegado a Kun-Lai. Me dijo que no me preocupara, que me llevaba a un lugar seguro, pero aún me cuestionaba si unirse a él había sido un error.

Recordé que yo, al igual que tío Chen y todo gran explorador, necesitaba viajar por tierras peligrosas además de tierras pacíficas. Todo era parte de ser un viajero. ¡Respiré profundamente y fije la vista hacia adelante, lista para cualquier reto que me esperaba en la Cima Kun-Lai!