La Búsqueda de Pandaria

Parte 2 de 4

Esto es culpa tuya.

Chon Po agitó la carta de Li Li frente al rostro de Chen como si se tratase de una daga y sus ojos estaban encendidos por la furia. Chen se mecía de pie en pie.

—Toda su vida ha sido “el tío Chen” esto, “el tío Chen” aquello y “oh, ¿no sería maravilloso ver el mundo con el tío Chen?” —Chon Po iba de extremo a extremo de la habitación, decantando furia con su mera postura. —Nada la sacaba de sus delirios. Oh no, Li Li sólo vió la parte romántica. Esto en buena parte gracias a tus cartas, hermano.

Chen respiró profundo. No era posible razonar con Chon Po, así que Chen lo dejó hablar con abandono, preguntándose cuanto de la letanía iba dirigido a su hija y cuanto a su hermano.

—…llenándole la cabeza de falsas esperanzas de manera irresponsable. ¿Qué piensa que encontrará allá afuera que no tengamos aquí?

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***

Especias decentes para empezar, pensó Chen, mirando la pared lejana encima de la cabeza de su hermano. Casi sonrió. De pronto, el rostro furioso de Chon Po llenó su campo de visión, espantándole.

—¿No tienes nada que decir a tu favor?

—Chon Po, no estoy seguro de qué puedo decir. No le dije a Li Li que se fuera a ninguna parte.

—¡Es como si lo hubieras hecho! —Gritó Chon Po. —¡Le has estado diciendo todo esto durante años, aunque no haya sido en persona! Ella te idoliza y ahora se ha marchado en esta imprudente misión para resolver el susodicho “gran enigma” que mencionó. Es tu responsabilidad traerla de vuelta de este —Chon Po revisó la carta una vez más— sitio llamado Forjaz.

A decir verdad, Chen se preocupaba por su sobrina. Era demasiado joven como para andar ella sola allá afuera y, si la memoria no le fallaba, el “gran enigma” del que hablaron en cierta ocasión fue hallar Pandaria; algo que no sabía si sería posible. Además, Li Li se llevó la perla y una naga ya le había dado caza en busca de dicho objeto. El peligro parecía palpable. Asimismo, las calabazas de Ventormenta sirven para preparar excelente cerveza.

Además, Li Li se llevó la perla y una naga ya le había dado caza en busca de dicho objeto. El peligro parecía palpable. Asimismo, las calabazas de Ventormenta sirven para preparar excelente cerveza.

—Está bien, Po. Ire en su busca. —Aceptó Chen. —Pero ella toma sus propias decisiones. No voy a obligarla a regresar.

Chon Po resopló. —Ella es una niña, Chen.

Chen sacudió la cabeza.

—Menos cada día, Po. Saldré tan pronto como sea posible.

—Mientras más rápido, mejor. —Chon Po se cruzó de brazos. —Quién sabe en qué líos se meterá esta vez.

—No me cabe duda. —Dijo Chen.

Brotaron lágrimas de los ojos de Li Li cuando Chen la abrazó, dejando gotas en el pelaje de sus mejillas.

—Gracias, tío Chen. —Susurró.

—Tu padre te ama como a nadie más —dijo Chen—, apostaría mi vida al respecto.

Li Li asintió y presionó su rostro contra el hombro de su tío mientras la noche descendía sobre Trinquete y el desierto de Tanaris.

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