Universo Expandido

Entero

por Micky Neilson

Traducción castellana.

Todo lo que existe está vivo. Esas palabras se habían convertido en un mantra en su cabeza, un refuerzo constante a su recién hallado entendimiento. Aún más importante, eran una epifanía, la llave para desbloquear un universo de conocimiento totalmente nuevo. Y la epifanía era por lo que se encontraba él aquí.

Nobundo se reconfortaba en aquellas palabras a medida que, lentamente, atravesaba con suma dificultad el bosque de la Marisma de Zangar, lleno de setas colosales con brillantes esporas verdes y rojas entre la niebla matutina. Atravesó los chirriantes puentes de madera que sorteaban las aguas poco profundas de la marisma. En tan sólo unos instantes se encontró a sí mismo en su destino, contemplando las radiantes láminas de una seta que hacía parecer pequeñas a todas las demás. En lo alto de su sombrero, le esperaba el asentamiento draenei de Telredor.

Continuó turbado, apoyándose pesadamente sobre su bastón y maldiciendo el dolor de sus articulaciones mientras subía en la plataforma que le llevaría a la cima. Estaba preocupado, pues aún no sabía cómo iban a reaccionar los demás. Había existido un tiempo en el que no se había permitido a su gente el acceso a los asentamientos de los no afectados.

Se van a reír de mí.

Aspiró una bocanada del frío y neblinoso aire de la marisma y le pidió que le proporcionara valor para afrontar el reto que ante él se presentaba.

Cuando la plataforma se detuvo, Nobundo atravesó los arcos de la entrada arrastrando los pies, bajó unas empinadas escaleras y continuó por el rellano que daba a la pequeña plaza del asentamiento, donde la asamblea ya se había reunido.

Observó las expresiones serias de los diversos draenei cuyas desdeñosas miradas de superioridad estaban fijas en él.

Después de todo él era un Krokul: “Tábido".

Ser Tábido era ser un infame y un paria. No estaba bien y no era justo, pero era la realidad que se había visto obligado a aceptar. Muchos de sus hermanos y hermanas no afectados no podían comprender cómo había tenido lugar el deterioro de los Krokul, especialmente en el caso de Nobundo. ¿Cómo podía haber caído tan bajo alguien tan favorecido por la Luz y con tanto talento?

A pesar de que el propio Nobundo no sabía cómo, sí que sabía cuándo había sucedido. Recordaba con claridad apabullante el momento exacto que había marcado el inicio de su propia decadencia personal.

Entero