En medio de la invasión de Azjol-Nerub por parte de la Plaga, muchos de los habitantes del reino abrieron túneles subterráneos para escapar de los esbirros del Rey Exánime. Sin embargo, muchos llegaron demasiado profundo, hasta exponer los zarcillos de Yogg-Saron. Esto despertó a la entidad, que envió a uno de sus guerreros más ancestrales, el heraldo Volazj, para sacrificar a los asediadores nerubianos y aniquilar a cualquiera lo suficientemente insensato como para amenazar al dios antiguo.