Se dice que hubo un tiempo en que las Minas de la Muerte contenían una cantidad de oro equivalente a un tercio de las reservas del tesoro de Ventormenta. Entre el caos de la Primera Guerra, las minas quedaron abandonadas y más tarde se creyó que estaban encantadas, lo que hizo que quedasen relativamente intactas hasta que la Hermandad Defias, un grupo de antiguos obreros convertidos en bandidos, reclamó el laberinto como base de operaciones para sus actividades subversivas contra Ventormenta.

Van Cleef fue derrotado y la Hermandad disuelta por los guerreros y héroes de la Alianza. Sin embargo, los ataques perpetrados por bandidos en los Páramos de Poniente han aumentado en fechas recientes. Figuras que cargan antorchas entran y salen de las minas y el familiar sonido de construcción resuena por los túneles que se encontraban vacíos. ¿Existe la posibilidad de que la Hermandad Defias haya regresado a las Minas Muertas?