El Monasterio alguna vez fue un orgullo bastión de la orden sacerdotal de Lordaeron; un centro de aprendizaje e ilustración. Con el surgimiento de la Plaga de no-muertos durante la Tercera Guerra, el pacífico monasterio fue convertido en una fortaleza de la fanática Cruzada Escarlata. Los cruzados son intolerantes de todas las razas no humanas, sin importar su afiliación. Consideran que todos los extraños son portadores potenciales de la peste no muerta y deben ser destruidos.

Los reportes indican que los aventureros que entren al monasterio deberán enfrentar al Comandante Escarlata Mograine, quien tiene bajo su mando una considerable guarnición de guerreros fanáticamente devotos. Sin embargo, la Alta Inquisidora Whitemane es el poder verdadero en el monasterio, una temible sacerdotisa cuyos guardianes parecen ser difíciles, si no es que imposibles, de eliminar en batalla.